Mapa Web

viernes 1 de agosto de 2014 15:51

Situación actual: Inicio Municipio Historia Estudios y aportaciones → Hasekura Tsunenaga

Hasekura Tsunenaga

Aportación realizada por D. Víctor Valencia Japón

De Japón a Roma pasando por Coria 1614-1620

Detalle monolito coriano<< Miércoles 23 de octubre de 1614 años entró en Sevilla el embaxador Japon Faxera Recuremon, embiado de Joate Masamune, rey de Boju. Traía treinta hombres japones con cuchillas, con su capitán de la guardia, y doce flecheros y alabarderos con lanças pintadas y sus cuchillas de abara. El capitán era christiano y se llamaba don Thomas, y era hijo de un mártyr Japón. Venía a dar la obediencia a Su Santidad por su rey y reyno, que se avía baptizado. Todos traían rosarios al cuello; y él venía a recibir el baptismo de mano de Su Santidad. Venía en su compañía fray Luis Sotelo, natural de Sevilla, religioso de San Francisco recoleto.

Salieron a Coria a recebirlo por la Ciudad, el veinticuatro don Bartolomé Lopez de Mesa, y el veinticuatro don Pedro Galindo; y junto a la puente los recibió la Ciudad. Entró por la puerta de Triana, y fué al Alcázar, donde la Ciudad lo hospedó, y hizo la costa mientras estubo en Sevilla. Vido la Ciudad, y subió a la Torre.

Lunes 27 de octubre de dicho año por la tarde, el dicho embaxador, con el dicho padre fray Luis Sotelo, entró en la Ciudad con el presente de su rey con toda la guardia, todos a caballo desde la puente. Dió su embaxada sentado al lado del asistente en su lengua, que interpretó el padre fray Luis Sotelo, y una carta de su rey, y una espada a su usanza, que se puso en el archibo de la Ciudad.

Esta espada se conservó hasta la revolución del 68 que la chusma la robó.

La embaxada para su magestad el rey don Felipe Tercero, nuestro señor, no trataba de religión, sino de amistad.

(Biblioteca Capitular Calombina 84-7-19 .Memorias..., fol.195)>>.

Leyendo el anterior texto, acude a nuestra mente la idea de que el origen del apellido JAPÓN, tan frecuente en Coria del Río, como poco común fuera de nuestro pueblo, podría hallarse en el topónimo con el que se designaba al remoto país desde el que viajó esa embajada a comienzos del siglo XVII.

Para apoyar esta impresión, tenemos además algunos datos que unidos al texto cobran sentido:

1. Que hemos oido de muchas de las personas que llevan ese apellido el relato de una tradición oral según la cual: <<este proviene de unos pescadores japoneses que se asentaron hace siglos en Coria>>.

2. Que algunas de esas personas tienen ciertos rasgos faciales de tipo oriental.

Todo esto ha dado lugar al presente artículo que pretende no sólo apuntar el más que probable origen del apellido JAPÓN, sino también rememorar (muy brevemente) aquella curiosidad histórica.

A partir de 1.560 y teniendo como base las islas Filipinas, fueron llegando a Japón gran número de comerciantes y misioneros, tanto españoles como portugueses. Estos misioneros lograron conversiones al cristianismo no sólo entre la gente del pueblo, sino también entre algunos nobles que adivinaban tras esta conversión pingues beneficios comerciales.

En 1.609, en su viaje de regreso desde Filipinas a México, Don Rodrigo de Vivero y Velasco que cesaba como Gobernador, naufragó en las costas del Japón. Aprovechó esta forzosa estancia en el país para tratar de entablar relaciones directas entre el Gobierno de la Nueva España y la corte japonesa.

Estatua sobre la rivera corianaEl regreso de Don Rodrigo de Vivero coincidió con los preparativos que se estaban efectuando por orden de Su Majestad el rey Felipe III de España, para enviar una expedición al descubrimiento de las legendarias "Islas Ricas de Oro y Plata", que según se decía se hallaban al este de Japón.

El virrey de México, D. Luis de Velasco, Marqués de Salinas, nombró al general Sebastián Vizcaíno, comandante de la expedición. Esta debería, asimismo asentar las relaciones iniciadas por Vivero con los Japoneses.

Sebastián Vizcaíno partió de Acapulco el 22 de Marzo de 1.611. Arribó a la costa de Japón el 10 de Junio, y mandó una carta al Shogun Tokugawa Ieyasu, (que en ese momento gobernaba el país) presentándose como embajador de España.

Pero, hasta Japón llegaba el eco de los conflictos europeos. (Recordemos que Flandes se hallaba entonces en guerra con España). Así, algunos comerciantes holandeses, que tenían cierta influencia en la corte japonesa, indujeron al gobernante japonés a creer que los españoles preparaban una invasión.

Vizcaíno finalmente tras buscar sin éxito durante dos meses las Islas Ricas de Oro y Plata, volvió a Japón con su navío seriamente dañado.

Después de cinco meses sólo consiguió ayuda de DATE MASAMUNE, poderoso señor feudal del noroeste de Japón, que bajo la influencia de fray Luis Sotelo (franciscano henchido de ambiciones no sólo evangélicas) ofreció financiar la construcción de un barco si Vizcaíno la supervisaba. Sotelo, sevillano de noble estirpe, esperaba obtener prebendas para su orden, que competía con la de los jesuitas en la evangelización de Japón. La idea de Date, fomentada por Sotelo, era la de enviar una embajador personal a la corte de Felipe III y al Papa, con la esperanza de promover relaciones comerciales directas entre su feudo y Nueva España. Vizcaíno aceptó. Como embajador Date nombró a HASEKURA TSUNENAGA ROKUYEMON (1.571-1.622) samurai a su servicio y veterano de las guerras de Corea. Sotelo actuaría como muñidor del negocio.

Terminado el barco y bautizado con el nombre de "San Juan Bautista", partieron de Sendai rumbo a Nueva España el 27 de Octubre de 1.613 con más de 180 japoneses a bordo, la mayoría de los cuales eran comerciantes.

Ya en alta mar, Sotelo tomó el mando con ayuda de los japoneses y redujo a Vizcaíno a la condición de simple pasajero. El 25 de Enero de 1.614 arribaron después de pasar grandes tempestades al puerto de Acapulco, donde se efectuó el desembarco en medio de gran ceremonia. Para entonces los viajeros habían hecho una de las travesías más largas y peligrosas de su tiempo.

Tras permanecer algún tiempo en la ciudad de México, partieron hacia Veracruz con el objetivo de embarcarse rumbo a España en la flota que el mando de Don Antonio Oquendo debía partir el 10 de Junio. No pudiendo acompañarle todos sus ayudantes y criados en tan largo viaje, Rokuyemon seleccionó entre ellos un pequeño número, disponiéndose que el resto de los japoneses volvieran a Acapulco en espera de su regreso.

Reproducción del San Juan BautistaA bordo del galeón "San José" y formando parte de la flota, partieron los japoneses de Veracruz en la fecha prevista, llegando a Sanlucar de Barrameda el 5 de Octubre de 1.614, tras sufrir los efectos de una gran tempestad.

Seguiremos ahora con el relato que hace Scipione Amati en su libro " Historia del regno di Voxu" (publicado en Roma en 1.615). Si bien es necesario tener en cuenta que este viajero italiano que acompañó a la embajada entre 1.615-1.616 debiera ser calificado como algo más que simple cronista de la misma, puesto que la mayor parte de los hechos que narra en su libro, le fueron referidos directamente por Sotelo, al que no siempre interesaba relatar los sucesos tal y como ocurrieron realmente.

<<(...) se llegó por fin a salvo, después de algunos peligros y tempestades al puerto de Sanlúcar de Barrameda el 5 de Octubre, donde residiendo el Duque de Medina Sidonia y avisado del arribo, envió carrozas para honrarlos, recibirlos y acomodar en ellas al Embajador y a sus gentiles hombres, habiéndoles preparado un suntuoso alojamiento; y después de haber cumplido con esta obligación como correspondía, y de regalarlos con toda liberalidad, a instancias de la ciudad de Sevilla hizo armar dos galeras, las cuales llevaron a los embajadores a CORIA, donde fueron hospedados por orden de la dicha Ciudad por Don Pedro Galindo, veinticuatro, el cual se ocupó con gran diligencia en tener satisfecho el ánimo del Embajador con todos los placeres y regalos posibles, procurando este entretanto que preparasen ropas nuevas a su séquito y ayudantes para resplandecer con más decoro y pompa a la entrada en Sevilla.

Mientras se resolvía esta cuestión, la Ciudad determinó enviar a Coria a Don Diego de Cabrera, hermano del padre Sotelo, a Don Bartolomé López de Mesa, del hábito de Calatraba, a Don Bernardo de Ribera, a Don Pedro Galindo y a multitud de jurados y otros caballeros para que en su nombre besaran la mano al Embajador y lo felicitaron por su llegada a salvo. Sobre esto, quedó el Embajador contentísimo, agradeció mucho a la Ciudad que por su generosidad se complacía en honrarle, y departió con los dichos caballeros mostrando mucha prudencia en su trato>>.

<< A veintiuno de Octubre del dicho año la Ciudad hizo otra demostración de la mayor cortesía para el recibimiento del Embajador y del Padre Sotelo mandando carrozas, cabalgaduras y gran número de caballeros y de nobles que lo escoltaron formando una cabalgata de gran solemnidad.

Saliendo el Embajador de Coria, vio con sumo placer el honor que se le había preparado, la pompa de los caballeros y la gran cantidad de gente que lo acompañó durante su camino hacia Sevilla>>.

<<Cerca de Triana y antes de cruzar el puente, se multiplicó de tal manera el número de carrozas, caballos y gentes de todo género, que no bastaba la diligencia de dos alguaciles y de otros ministros de la justicia para poder atravesarlo. Finalmente compareció el Conde de Salvatierra. Asistente de la Ciudad, con gran número de titulados y con los restantes veinticuatro y caballeros; y el embajador desmontando de la carroza, montó a caballo con el Capitán de su guardia y Caballerizo, vestido sobriamente, a la usanza del Japón, y mostrando al Asistente lo obligado que quedaba de la mucha cortesía y honores que la Ciudad se servía de usar con él, fue puesto en medio del dicho Asistente y Alguaciles Mayores y prosiguiéndose la cabalgata con increíble aplauso y contento de la gente, por la Puerta de Triana se dirigieron al Alcalzar Real>>.

También Ortiz de Zúñiga, en sus célebres <<Anales Eclesiásticos y Seculares>>, recoge la noticia de la llegada y estancia de los japoneses, pero centrándose en la figura de Sotelo:

En la Flota de Nueva España, que aportó a ella este año de 1.614 a los fines de Septiembre, vino una solemne embaxada de Mazamune, Rey de Voxú en el Japón, para el Romano Pontífice y Rey de España; eran los embaxadores Rocuyemon Faxecura, principal caballero de aquella tierra, y el Padre Fray Luis Sotelo, de la Orden de San Francisco, Recoleto, noble hijo de esta Ciudad, y después nobilísimo Mártir de Christo. Nació este esclarecido varón en Sevilla a 6 de Septiembre del año 1.574, hijo segundo de Don Diego Caballero de Cabrera, Veinticuatro de esta Ciudad, y de doña Catalina Niño Sotelo su mujer; por su parte nieto de Diego Caballero, asimismo, Veinticuatro y Mariscal de la Isla Española por merced del Emperador Don Carlos a quien sirvió en las conquistas de las Indias; madre nieto de Don Luis Sotelo, Alguacil mayor de la Inquisición, por quien tuvo nombre y apellido, y de Doña Isabel Pinelo su mujer. Crióse incluinado a la Iglesia y a los estudios desde su niñez, efecto de la virtud en que lo crió su madre, matrona, cuya vida exemplar le adquirió el renombre de Santa; y de edad competente paso a estudios mayores a la Universidad de Salamanca, donde dexando el mundo, y esperanzas de su sangre y letras, entro Religioso Descalzo de San Francisco, en la Provincia de San Joseph de Castilla, de que no hallo señalado el año, ni el en que pasó a la de San Gregorio de las Filipinas, con deseos ardientes de emplearse en la conversión de los infieles, y merecer la laureola de martirio, a que se disponía con exercicios de oración, mortificación y penitencia en admirable grado: pasó al fin al Japón el año 1.602, donde después de varios sucesos, introducido a la amistad y privanza del referido Rey de Boxú, lo eligió para enviarlo a dar la obediencia al Sumo Pontífice, y hacer amistad y confederación con el Rey de España, y llevar nuevos obreros para la cultura de aquella nueva y fértil viña: las cartas se firmaron por el mes de Octubre de 1.613 y pasando con feliz navegación a Nueva España, pudieron venir en la Flota de esta, y estar en España antes del año cumplido de su partida: del Japón traía el Embaxador caballero orden particular de su Rey de pasar por Sevilla, y lo avisó a su cabildo por carta de 30 de Septiembre antes de desembarcarse, y de como traía carta particular, a que correspondiendo el Cabildo, le mandó prevenir hospedage magnífico en el Alcázar, y recibimiento público el día de su entrada que fue a 23 de Octubre>>.

Grupo de la embajada japonesaEl día 27 fue recibido el embajador por el Cabildo sevillano. Así se da cuenta en el Acta Capitular correspondiente a dicho acontecimiento:

<<Entraron en este Cabildo el Embajador del Rey de Boscú, en el imperio del Japón, llamado Fascecura Rocuyemon, y el padre Fray Luis Sotelo (...) E dieron un recado del dicho rey de Boscú en conformidad de lo cual es una carta que para la ciudad traen del dicho rey, escrita en papel dorado, y traducida en lengua española, según certificó el dicho padre fray Luis Sotelo: su fecha en Xenday a veintiseis de octubre de mil novecientos e trece firmada de Idate Mascammune, según la fecha traducción, y así mesmo entregó a la ciudad en el dicho cabildo por mano de otro caballero Japón -llamado Don Tomás- que dijeron era capitán de la guardia de dicho embajador, una espada y una daga que llaman catanas, con sus vainas y cordones de seda a colores. La cual dicha carta traducida se leyó en la ciudad. Y con esto se salieron del cabildo el dicho embajador y el dicho padre fray Luis Sotelo (dirigiéndose luego hacia sus regios aposentos del Alcázar)>>.

Aproximadamente la partida de Sevilla, acudió el Embajador a cumplimentar el Arzobispo quien le ofreció un banquete. Fue recibido además en la Iglesia Mayor, siéndole mostrada la fastuosa sacristía y subiendo luego a la Giralda. Al día siguiente rindió visita a toda la nobleza sevillana así como al Convento Casa Grande San Francisco donde fue recibido con particular agrado.

Finalmente, entre el 21 y el 25 de Noviembre partieron hacia Madrid los embajadores, a quienes hicieron grandes honores en todo el camino, particularmente en Córdoba, donde se detuvieron a instancias del Corregidor de la ciudad, Don Juan de Guzmán.

En Toledo visitaron al Arzobispo, entrando en Madrid el 20 de Diciembre, entre grandes fríos y nevadas, alojándose en el Convento de San Francisco como había dispuesto Su Magestad.

Mientras todos estos acontecimientos tenían lugar, el Consejo de Indias, examinaba cuidadosamente la cuestión de la embajada considerando las cartas que desde México habían enviado Sebastián Vizcaino y el nuevo virrey, Marqués de Guadalcazar, y desde Sevilla don Francisco de Huarte, de la Casa de Contratación. (A.G.I. Filipinas 1, ramo 4).

Después de prolongados debates en el Consejo de Indias se optó por considerar la embajada de relativa importancia por haberla enviado el rey de Boju y no el propio Emperador.

Una vez en Madrid, y recibidos como embajadores de un principado menor, Hasekura transmitió al Rey el mensaje de Massamune pidiendo se le enviasen religiosos así como la protección de la Corona al comercio entre su feudo y Nueva España. El Rey comentó que todo esto le complacía y que transmitiría sus peticiones al Consejo, (donde ya de antemano estaba todo decidido). Admitió además que Hasekura fuera bautizado; cosa que hizo el 17 de Febrero de 1.615 en el Monasterio de las Descalzas Reales; siendo sus padrinos el Duque de Lerma y la Condesa de Barajas. Adoptó así el nombre de Felipe Francisco Haskura. Llegó a pedir (parece ser que por sugerencia de Sotelo) se le concediese el hábito de Caballero de la Orden de Santiago, lo cual se le negó porque <<vuelto al Japón podría faltar a la fe recibida>>.

Sotelo por otra parte pedía en la corte se le diese permiso para pasar a Roma y suplicaba le nombrasen nuevo obispo para el Japón Oriental. Además solicitaba subsidios y ornamentos para las iglesias.

Finalmente, en el mes de agosto de 1.615, y después de permanecer más de ocho meses en la corte, se les dio licencia para dirigirse a Roma, otorgándoseles un subsidio de 4.000 ducados para los gastos de viaje.

En el libro de Scipione Amati, se encuentran noticias y pormenores del viaje y la estancia en Roma. Además incluye entre sus párrafos una relación de los nombre de algunos de los acompañantes de Hasekura.

El 3 de noviembre de 1.615 fueron conducidos los japoneses por el Cardenal Borghese ante el Papa Paulo V. A pesar de que la recepción a la Embajada fue cordial, la Santa Sede no se comprometió en ningún aspecto relacionado con el envío de nuevos obispos o sacerdotes a Japón, acomodándose así a los deseos de la corte española.

Para los pormenores del recibimiento nos remitimos al impreso que en el año 1.616 se imprimió en Sevilla, y que más adelante reproducimos.

Poco tiempo después de la Solemne Audiencia, partieron hacia Génova ya de regreso. Al llegar a esta ciudad a principios de Febrero, Sotelo comunicaba en una carta al Rey (Archivo General de Simancas. EE,262) que Hasekura se hallaba enfermo con fiebres tercianas y le pedía nuevamente dinero para poder sostenerle hasta que pudiesen regresar.

Ya en Sevilla, en concreto, el 18 de Mayo de 1.616, Sotelo firma el siguiente memorial al Rey (AGI Indiferente General 1.442):

Señor:

<<Fray Luis Sotelo, de la orden de San Francisco descalzo dice que habiéndose de volver en la flota que este presente año se apresta para la Nueva España en compañía del embajador del Rey de Voxu para que libremente pueda hacer su viaje y en la dicha flota pueda embarcarse sin que nadie le estorbe suplica a VM se sirva dar licencia y real cédula en que se haga mención del dicho embajador con veinte otros japones de su familia.

Y del dicho fray Luis Sotelo con dos compañeros el uno llamado fray Francisco de San Martín, sacerdote, y el otro fray Juan de la Cruz, lego, y con ello recibiría favor y merced. En 18 de Mayo de 1.616.

Obsérvese que de los <<treinta hombres japones>> a que se hacía referencia en el texto que reproducíamos al principio y que pudieron haber llegado en 1.614, dos años después sólo se pide licencia para que regresen 20 sin contar al Embajador.

Esta demanda fue oportunamente satisfecha, pero un hecho inesperado vino a torcer un tanto la marcha de las cosas.

El 23 de Junio se personaban en la Casa de la Contratación de Sevilla los compañeros de Sotelo, fray J. de la Cruz y fray F.S. Martín, afirmando que aquél no podría partir en la flota puesto que se hallaba en el Monasterio de Loreto, <<tres leguas de Sevilla>> con una pierna quebrada. Y pedían se les confirmase a ellos las Reales Cédulas para poder viajar con los japoneses hasta México. (AGI, Contratación 5352).

Según consta en el Libro de Asiento de Pasajeros del año 1.616:

<<Fray Francisco de San Martín y fray Juan de la Cruz de la orden de San Francisco descalzos se despachan al Japón por cédula de Su Majestad y llevan consigo al Embajador del dicho Japón y otros veinte japones en la nao maestre cualquiera>>. (AGI Contratación 5539,, tomo 2º).

Sin embargo un nuevo accidente vino a alterar el despacho. Inmediatamente antes de que la flota saliese de Sanlucar, cosa que tuvo lugar el 5 de Julio, el maestre de la nao donde viajaban los japoneses enfermó. Así, y puesto que las Ordenanzas impedían que una nao navegase si el maestre, esta no pudo partir mientras no se obtuviesen las oportunas licencias. En ese entreacto Hasekura Rocuemon, alegando encontrarse enfermo fue a buscar refugio también al Monasterio de Loreto, negándose a partir a pesar de las exigencias españolas. Solamente se consiguió, una vez se hubo acondicionado una nave (la <<Santa María y San Vicente>>) para que hiciese la travesía en solitario, que en ella viajase parte de la embajada:

<<(...)Van en ella bien acomodados treze japones en compañía del hermano fray Juan de la Cruz compañero de fray Luis de Sotelo que se quedó en España en compañía del Embajador y algunos japones de su compañía, de lo que yo el presidente tengo dado aviso a VM y enviado testimonio de las diligencias que con ellos se hicieron y que se embarcasen. Y aunque la nao salió algo tarde esperamos en Dios la dará buen viaje porque no es grande y demanda poca agua y es buena velera, y va muy bien pertrechada, armada y marinada. Dios guarde la Católica y Real Persona de Vuestra Real Majestad muchos años. De Sevilla, 9 de Agosto de 1.616 años>> 4 firmas (AGI, Contratación 5172, tomo 2º).

Todo esto con el consiguiente disgusto del Consejo que ordenó interrumpir toda comunicación. A pesar de ello, Sotelo, valiéndose de su influencia entre la nobleza sevillana pidió al Asistente de la Ciudad que intercediera y tratase de mejorar las condiciones de su despacho. Pero la situación en Japón no favorecía la pretensión del franciscano.

Transcurrido un año y cuando se acerca la hora de que parta la Flota de 1.617, se insta una vez más a Sotelo y Hasekura para que se embarquen, cosa que hacen el 4 de julio.

<<Fray Luis Sotelo, de la orden de San Francisco, se despachó a la Nueva España en compañía del Embajador de Japón y cinco criados suyos asimismo japoneses (...)>> (AGI, Contratación 5539, nº 2, Fº 481).

Es decir, de los 21 japoneses para cuya partida se pide licencia en 1.616, solo hay constancia de que embarcasen 19; y hemos de tener en cuenta que en 1.614, pudo elevarse hasta treinta el número de nipones llegados con Hasekura Rokuemon.

Reproducción de Hasekura en manuscritoCuando volvió a Nueva España, éste posiblemente habría adoptado la indumentaria con la que se observa en un retrato que se le pintó en España, y que actualmente se conserva en el Museo de Sendai. Luto ceremonioso sólo alterado por la claridad de una pequeña y blanca golilla de encaje. Llegó a Manila en Julio de 1.618. En 1.620 obtuvo permiso para retornar a Japón. Después de registrar que volvió a su dominio en el Noroeste del país, parece ser que los archivos japoneses callan. Sotelo volvió disfrazado de comerciante a Japón en 1.622. Fue apresado y quemado vivo en Omura en 1.624. El Papa Pío IX lo beatificó en 1.867.

Pero ¿que fue lo que hicieron los japoneses que durante un año entero se quedaron en España acompañando al Embajador?. Y ¿qué fue de aquellos que sabemos positivamente que no volvieron con aquél?. Seguramente no se quedarían recluidos un año entero en el Monasterio. Recordemos que se hallaban en pleno Aljarafe y muy próximos al emporio comercial del mundo que en esa época era la ciudad de Sevilla.

Nos sería descabellado pensar que algunos de los japoneses supieron integrarse en aquella sociedad.

De hecho tenemos la prueba de que algo parecido ocurrió. En un memorial dirigido al Rey (AGI, Indiferente Gral. 1.452) fechado en 1.622 (5 años después de que la embajada se marchase) se lee:

<< Señor Don Thomas Phelipe, caballero que vino a esta corte con el embajador del Japón y se hizo christiano y Su Magestad que goza de Dios, padre de Vuesa Magestad, le sacó de la pila, y la chirstianísima Reyna de Francia, hermana de vuesa Majestad.

Y porque un Diego Jaramillo, en Zafra le herró estándole sirviendo sin ser esclavo, porque le pedía su salario.

Y así vino a Vuesa Magestad a pedir le hiciesen justicia de este agravio.

Y así suplica a Vuesa Magestad le de libertad y licencia para volver a Japón pues es libre y christiano y ser la gracia de Dios que en ello recibirá muy gran bien y caridad. <<En el Consejo a 3 de Junio de 1.622>>.

Después de verificar que era quien decía ser, el Consejo le dio licencia para que pudiese volverse a Japón. Pero es más dudoso que pudiese conseguirlo. Este país ya se había cerrado a cal y canto hacia el exterior.

La importancia de este documento radica en demostrar que no todos los acompañantes de Hasekura regresaron con él, sino algunos miembros de su delegación se quedaron en España.

Este Thomas Phelipe bien pudiera ser el capitán de la guardia del Embajador a que se hace referencia en el documento que reproducíamos al principio del artículo.

Tal vez, con algunos de los japoneses que como él se quedaron, se instalaron en Coria, donde siempre tendrían la posibilidad de embarcarse a Indias. Eso explicaría la existencia en nuestro pueblo del apellido JAPÓN. (Hemos podido comprobar documentalmente cómo el topónimo JAPÓN se añadía inmediatamente detrás del nombre cristiano que adoptaron estas personas).

Hay que reconocer sin embargo, que estas últimas suposiciones no están confirmadas con un documento que lo demuestre con total certeza. Los Libros de Bautismos y Matrimonios del Archivo Parroquial de Coria, presenta lagunas precisamente para esos años. En 1.667 figura el bautizo de Catalina, hija de Juan Martín Japón y de Magdalena de Castro (L.B.N.º 4, pág. 36 Vto.)

Por otra parte, en el Archivo Municipal, no hemos podido localizar el apellido JAPÓN con anterioridad a 1.647.

En un padrón vecinal elaborado ese año con destino a reclutar soldados para la guerra con Portugal, aparece un Bartolomé Japón que vive en la calle Nueva (Legajo LXVI).

Es a partir de esas fechas cuando el apellido JAPÓN comienza a aparecer asiduamente.


NOTAS:


FUENTES DOCUMENTALES:

AGI ARCHIVO GENERAL DE INDIAS
AMC. ARCHIVO MUNICIPAL DE CORIA DEL RÍO
APC. ARCHIVO PARROQUIAL DE CORIA DEL RÍO


BIBLIOGRAFÍA:

AMATI, Scipione. "Historia del Regno di Voxu del Giapone", Roma 1.615.
BAYLE. Constantino. "Un siglo de cristiandad en el Japón". Barcelona 1.935.
BCC. Biblioteca Capitular y Colombina, 84-7-19. Memorias eclesiásticas y segulares de la my noble y muy leal ciudad de Sevilla. Copiadas en Sevilla, año 1.698.
BONCOMPAGNI, Ludovisi Francesco. "Le Primer Due Ambosciate dei Giapponesi a Roma". (1.585-1.615) Roma 1.904.
CRUZ, Francisco Santiago. "Relaciones Diplomáticas entre la Nueva España y el Japón". Mexico 1.964,
CHAUNU, Pierre. "Sevilla y América". Sevilla 1983.
CHAVES, Manuel. "Relación de la visita que a los reyes de España hicieron en Sevilla los príncipes Fushimi del Japón en 1.910". Sevilla 1.910.
ENDO, Shusaku. "El Samurai", Edhasa. Barcelona 1.987.
KNAUTH, Lothar. "Confrontación Transpacífica" Mexico 1.972.
KODANSHA ENCYCLOPEDIA OF JAPAN. 1.983.
LUCENA SALMORAL, Manuel. "La Flota de Indias". Cuadernos de Historia 16. Número 214.
MARTINEZ, José Luis. "Pasajeros de Indias". Madrid 1.983
MATHES, W Michael. "Sebastián Vizcaíno y la expansión española en el océano Pacífico (1.580-1.630)", México 1.973.
CALIFORNIANA I. Documentos para la historia de la demarcación comercial de California: 1.585-1.632.2 Vol. Madrid 1.965.
MERIWETHER, C. "A Sketch o the Life of Date Masamune and an account of his Embassy to Rome". Transactiones of the Asiatic Socitey of Japan XXI. Noviembre 1.893.
MONTOTO, Santiago. "Sevilla en el Imperio" Sevilla 1.938.
MORALES PADRON, Francisco. "Memorias de Sevilla (Noticias del siglo XVII)" Córdoba 1.981.
NUÑEZ ORTEGA, Angel. "Noticias históricas de las relaciones políticas y comerciales entre México y el Japón". Archivo Histórico Diplomático Mexicano II. (1.923).
ORTIZ DE ZUÑIGA, Diego. "Annales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla". Madrid 1.677.
PASTELLS, Pablo. "Historia General de Filipinas"; en el "Catálogo" de TORRES LANZAS. Barcelona 1.925-1.933.
PEREZ, Lorenzo O.F.M."Apostolado y Martirio de Fray Luis Sotelo en el Japón". Archivo Iberoamericano XXI, XXIII, XXIV (1.924-1925).
SCHUTTE, Franz. "Japón, China y Filipinas en la Colección Jesuitas, Tomos". Madrid 1.973
SIMÓN DÍAZ, José. "Impresos del Siglo XVII". Madrid 1.972.
SOLA CASTAÑO, Emilio. "Las Maravillas del Oriente Lejano". Madrid 1.980.
TORRE VILLAR, Ernesto de la. "La Expansión Hispanoamericana en Asia (Siglos XVI-XVII)". México 1.980.
VAZQUEZ, José Andrés. "Desde Japón a Roma pasando por Sevilla". Archivo Hispalense Nº 60. Sevilla 1.953.
VELAZQUEZ Y SANCHEZ, José. "La Embajada japonesa en 1.614". Sevilla 1.862.


ANOTACIONES:

BOJU, BOXU, VOXU: Nombres que en la documentación española se le daban al territorio de MUTSU, al noroeste de Japón, y del cual era señor Date Masamune.
SENDAI: Ciudad del noroeste de Japón, capital del feudo de Masamune.